Este Mes del Orgullo, había mucho que celebrar. También había mucho sobre lo que reflexionar, esforzarse y abogar.
En todo el mundo, la gente ha estado trabajando activamente para silenciar las voces de la comunidad LGBTQ+. Discurso de odio y violencia se intensificó este mes durante los primeros grandes eventos del Orgullo desde que se levantaron las restricciones por la pandemia. Y las personas trans han sido un objetivo particular. La Campaña de Derechos Humanos reportó un récord de violencia el año pasado contra personas transgénero y de género no conforme, especialmente mujeres trans negras.
Simultáneamente, los legisladores estatales han presentado cientos de proyectos de ley anti-LGBTQ+. Al menos 24 de estos proyectos de ley fueron promulgados, dando activismo anti-LGBTQ+ “uno de sus años más exitosos”, en términos legislativos.
A pesar de los contratiempos, ha habido algunos avances alentadores.
El presidente Biden firmó un orden ejecutiva el miércoles 15 de junio de 2022, con el objetivo de contrarrestar la cascada de leyes estatales solo en el último año que apuntan a los derechos de los homosexuales, lesbianas, jóvenes transgénero y otros. Figuras influyentes como Megan Rapinoe, Mauree Turner, Clark Moore, JoJo Siwa, Schuyler Bailar y Yasmin Finney sirven como modelos a seguir que ayudan a la población queer a verse en películas, deportes y entretenimiento.
Y en los espacios oceánicos, científicos y de geociencias, organizaciones como 500 científicos homosexuales están trabajando incansablemente para garantizar que aquellos en la comunidad LGBTQ+ que están en trabajos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) y que apoyan a STEM tengan una plataforma en la que apoyarse.
Todavía tenemos mucho camino por recorrer para aumentar la representación e inclusión queer en las ciencias oceánicas.
STEM ha seguido sufriendo de un crítico falta de diversidad, a pesar de que los campos son las fuerzas impulsoras del crecimiento económico y la innovación de nuestro mundo. Las comunidades diversas, que incluyen, entre otras, género, raza, etnia, nacionalidad, orientación sexual, neurodiversidad y estado de discapacidad, merecen ver sus identidades reflejadas por sus mentores y modelos a seguir dentro de las ciencias oceánicas.
Al permitir que diversas voces aporten sus perspectivas únicas a la conservación marina, podemos todas cosechar los beneficios. Todos desarrollamos nuevas y mejores formas de proteger nuestro océano. Y todos construimos el coraje y la fuerza para ser nosotros mismos.
Entonces, justo después del mes del Orgullo, nosotros en The Ocean Foundation queremos seguir celebrando la comunidad LGBTQ+. Nuestro océano no conoce fronteras ni límites, ni discrimina. Y nosotros tampoco deberíamos.





